sábado, 6 de junio de 2026

Carta sobre estar a tono

 





Dani,

Quería dejarte escrito algo que vengo pensando estos días, para que lo leas tranquila cuando estemos juntos esta noche. No es un pedido, ni una corrección, ni una expectativa. Es apenas una idea que se me ordenó después de nuestras charlas, de nuestras salidas y de ese momento en que me preguntaste, en la cama, qué era lo que yo deseaba. En ese instante no supe responderte, pero ahora sí puedo ponerlo en palabras.

Me di cuenta de que una de mis fantasías más simples —y más limpias— es que estemos a tono los dos. No iguales, no combinados como si fuéramos un uniforme, sino en una misma sintonía estética. Que cuando caminemos juntos por un bar del Barrio o del Cerro, o cuando vayamos a ver a alguien de mi familia, se vea que somos dos presencias que dialogan entre sí. Dos estilos que se acompañan.


Vos tenés tu modo, tu comodidad, tu forma de habitar la ropa. Y yo tengo la mía. Lo que descubrí es que me gusta cuando esos dos modos se encuentran en un punto común. No para cambiarte, no para corregirte, sino porque me da alegría vernos como un pequeño dúo, una especie de armonía visual. Algo que se nota sin que lo estemos buscando.

Por eso pensé en regalarte esa campera engomada negra. No es un gesto de “te falta esto”, ni de “esto te quedaría mejor”. Es un gesto de quiero que tengamos un código compartido, algo que nos represente cuando salimos a lugares lindos, cuando estamos entre gente que no conocemos o cuando visitamos a alguien de mi familia. Es una prenda que te va a quedar bien porque tiene estructura, presencia y libertad. Y porque vos sos modista: sabés leer la tela, el corte, el talle, la caída. Sabés más que yo.

Lo mismo con el jean negro. No es una imposición estética. Es apenas una forma de decirte: me gusta cómo nos vemos cuando estamos en la misma frecuencia. Me gusta la idea de caminar con vos y sentir que hay un pequeño acuerdo silencioso entre nuestras prendas, como si cada uno reforzara la presencia del otro.

No quiero que esto se lea como una crítica. No lo es. Es una fantasía suave, adulta, simple: vernos bien juntos. Nada más que eso. Y si te lo cuento es porque me gusta que lo sepas, porque este blog es nuestro espacio secreto, y porque vos siempre recibiste mis palabras sin ofenderte, sin suponer intenciones que no tengo.

Esta noche, cuando estemos juntos, quiero que lo leas sabiendo que todo esto nace del mismo lugar que nace lo nuestro: de la compañía, del disfrute, de la libertad y del deseo de estar bien al lado del otro.

Lean.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Pacto Arcaico de Colaboración y Amparo de la Rama Alippi–Castillo

Sea proclamado y asentado que en este día, bajo la memoria de los antepasados y la gravedad de la palabra empeñada, se reúnen: Leandro Alipp...